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Esta linda colombiana de pechos firmes, nos modela un hermoso vestido corto, una sensual prenda que había usado la noche anterior tras irse de fiesta. Cuando la fiesta terminó y llegó la mañana, la dulce colombiana terminó en casa de un hombre mayor y de gran poder adquisitivo, que convencimientos llevó a la latina hasta su enorme casa con piscina.
Lamentablemente el hombre mayor no duró mucho tiempo, ya que las amanecidas de fiesta ya no le caían tan bien con su actual estado físico poco cuidado. Sin poder aguantar otra hora más de desvelo, el hombre mayor se fue a su habitación, dejando desatendida a la sexy Abby.
Para suerte de la linda colombiana, unos ojos de mirada pervertida no le habían quitado la vista desde que llegó, se trataba del atlético y sensual joven que limpiaba la piscina, quien muy atento se acercó a la colocha para besarla y alardear mostrándole su enorme verga.
Sin hacerla esperar demasiado el joven y atlético venezolano comenzó a follarla sin cansancio hasta terminar llenándola de semen en todas las poses.
El sol de la tarde caía sobre la cancha del vecindario de Chorrillos, iluminando las camisetas sudadas de El Botas y Denys, dos amigos inseparables dentro y fuera del juego. Ambos eran parte del equipo local, los Chicago Balls, conocidos por su estilo callejero, su energía imparable y esa química única que solo se ve entre verdaderos amigos de cancha.
Frente a ellos estaba Anaí Loves, la modelo colombiana que había llegado desde Los Ángeles con su sonrisa de fuego y el uniforme dorado de los Lakers X. Ella no solo era talento y belleza; tenía una actitud feroz que hacía que nadie se atreviera a subestimarla.
El partido había sido intenso. Risas, choques, miradas que decían más que las palabras. Anaí jugaba con elegancia, pero también con picardía; cada pase, cada giro de cadera, era una provocación silenciosa. El Botas y Denys, competidores natos, se desafiaban entre sí solo para impresionarla.
Al final, el marcador fue claro: los Chicago Balls se llevaron la victoria. Anaí, agotada pero sonriendo, aceptó su derrota con estilo.
—Está bien, chicos… me ganaron —dijo, limpiándose el sudor del cuello—pero no crean que me quedaré sin revancha.
Entre risas y bromas, los tres se fueron juntos, todavía con la adrenalina del partido recorriéndoles el cuerpo. El aire estaba cargado de esa mezcla de rivalidad y atracción, esa tensión que se siente cuando nadie quiere que la tarde termine.
En casa de los muchachos, la competencia se transformó en algo distinto: una segunda partida donde ya no importaban los puntos ni los aros, sino la conexión, la complicidad y la curiosidad por explorar esa energía que había nacido en la cancha.
No necesitaban palabras; bastaban las miradas, el ritmo de la respiración, la sensación de que el verdadero juego apenas comenzaba.
Marina Gold y su hermanastro, Daniel, habían crecido juntos desde que sus padres se casaron hace unos años, pero siempre habían mantenido una relación distante.
Sin embargo, esa distancia comenzó a desvanecerse una noche, cuando, después de una cena tranquila, ella se fue a su habitación. Daniel no se esperaba lo que sucedería a continuación. Marina, con la mirada fija en él, lo llamó desde la puerta de su habitación, con una expresión que no había visto antes.
Ella le confesó que lo había estado espiando mientras se duchaba, observándolo tras la rendija de la puerta. Su voz temblaba entre la vergüenza y la sensualidad.
Daniel, incrédulo y sorprendido, no supo qué responder al principio. Nunca había pensado en Marina de esa forma, pero al escuchar su confesión, algo dentro de él cambió.
Su mente se llenó de imágenes de esas noches en las que él pensaba que estaba solo, bajo el agua caliente, mientras ella lo observaba en silencio. La tensión sexual en la habitación se hizo palpable y aunque ambos sabían que lo que sucedía no era correcto, una atracción inevitable comenzaba a nacer entre ellos.
Ella con una sonrisa coqueta le mostró uno de sus juguetes sexuales favoritos, un dildo enorme y grueso.
Marina, ahora a pocos centímetros de él, habló en susurros. “Quería satisfacer mis ganas de ti con este juguete”, le dijo y en ese momento, Daniel sintió un deseo arrollador que jamás había experimentado por ella.
El roce de sus manos al encontrarse fue suficiente para encender el fuego de la pasión que ambos habían reprimido por tanto tiempo. Aunque sabían que lo que hacían debía quedarse en la sombra, en ese instante, poco les importó hacer ruido cogiendo como si lo hubieran contenido por meses.
Milagros Raiza es directora número uno y eso lo demuestra diariamente con sus alumnos, pero la inteligencia no es su único atractivo, la mujer de 40 años tiene un oscuro secreto, ¡Es tremenda PUTA! Le encanta lamer glandes, cabalgar sobre gruesas erecciones y sobretodo ponerse sabrosa dando besos negros a todo hombre que se atreva a intimar con ella.
La hermosa peruana de tetas grandes tiene a una morbosa fetichista escondida por dentro, la muy putona ama dejar con la verga erecta a sus compañeros, poniéndose a coquetear, como una ninfómana, dejando caer lapiceros para agacharse y mostrar su enorme culo o abrirse unos botones de la camisa para andas deleitando con su escote.
Ella tiene a todos con la verga dura, pero sobre todo a sus dos mejores alumnos, JM Boy y Brayan "el botas" ambos con la calentura a más no poder atentos a las tetas de Milagros.
Afortunadamente hoy es el día de suerte para ambos, porque la muy putita se irá calentando hasta terminar quitándose la ropa.
Mitsuri, Victoria Camargo, es la pilar del amor experta en la flexibilidad y en una tarde calurosa se pone a entrenar a Tanjiro, con su rosado y perfecto ano, ella le enseña a Tanjiro su ano rosado con la intencion de que la folle muy duro toda la noche hasta el amanecer, tanjiro lo sabe y usa su enorme gruesa y venosa verga para ver la flexibilidad de ese delicisoso ano de Mitsuri.
Kata llevaba días planeando una sorpresa para su esposo: quería devolverle algo de la pasión que el tiempo y la rutina habían ido diluyendo entre responsabilidades y silencios.
Preparó una cena ligera, encendió unas velas en la cocina y se quedó esperándolo, con una sonrisa traviesa y el corazón latiendo como si fuera la primera cita.
El reloj avanzaba, y él no llegaba. La emoción empezó a mezclarse con cierta impaciencia, y el silencio de la casa se volvió demasiado profundo. Entonces, se escuchó el sonido de la puerta.
Kata se acomodó, imaginando la reacción de su esposo al verla así, pero cuando la figura entró en la cocina, su sorpresa fue inmediata. No era su marido. Era Daniel, el hijastro, que acababa de llegar de un viaje inesperado.
El joven se quedó quieto, desconcertado, intentando comprender lo que veía. Kata, sonrojada, buscó algo con qué cubrirse, pero el momento ya había quedado grabado en el aire. Ambos rieron nerviosos, sin saber muy bien qué decir.
Entre la vergüenza y la tensión, se cruzaron miradas que decían más de lo que las palabras podían expresar.
La velada, que debía ser una sorpresa romántica, se transformó en una conversación larga e intensa. Hablaron de sus vidas, de lo que esperaban, de los vacíos y los deseos que nunca se dicen en voz alta.
La conexión que surgió aquella noche no tenía que ver con lo físico, sino con algo más profundo: la sensación de que dos personas, de distintas generaciones, podían comprenderse sin juicios ni máscaras.
Cuando el amanecer comenzó a teñir el cielo, Kata se dio cuenta de que aquella noche no fue lo que había planeado, pero sí una que recordaría siempre. A veces, las sorpresas no llegan de la forma que uno espera… pero dejan una huella que cambia todo.
Llegó San Patricio, la fiesta más esperada por muchos, sobretodo por Marco, el inmaduro y bromista novio de Ebony, una sensual y hermosa mujer morena de curvas despampanantes y enormes tetas, mismas tetas que serían besadas y chupadas por un inesperado visitante.
Terminando la fiesta de San Patricio, Marco quería seguir festejando y ya estaba incomodándo a los demás, por el contrario de Ebony quien ya quería irse a casa, sin esperarlo ella se fué de la fiesta y Marco la siguió, no sin antes llevarse un pequeño recuerdo, una olla verde con monedas dentro.
Una vez en casa, la sensual Ebony notó que la olla tenía algo mágico y de ahí salió un pequeño duende tatuado y vergón. La putita no resistió sus ganas y acabó chupando esa tremenda verga del duende.
Andrea Andrade una dulce peruana de grandes tetas y culo redondo es pillada por un falso entrenador mientras estaba fuera haciendo sus ejercicios diarios, este falso entrenador un moreno con un gran pene la llevaba viendo varios días, pero esta vez la pilla de buen humor, haciéndose pasar por uno de los mejores entrenadores de la zona.
El moreno de la gran polla no puede apartar la vista de esas grandes tetas y se excita aún más cuando ve como se le marcan los pezones a travez de la blusa de Andrea.
Y es que es imposible que la sensualidad de Andreita pase desapercibido, su enorme par de nalgas resaltan tanto en un ajustado short, como en un pantaló holgado. Además no existe una blusa o top deportivo que logre esconder esas perfectas tetas, que con un simple movimiento pueden salir para lucir lo bonitas que son.
El entrenador la invita a su apartamento para darle unas clases particulares. Ella al principio se niega rotundamente, ir con un desconocido no es algo que haría, pero al verlo bien marcado y con un físico excelente, no lo duda y decide ir con él.
Ella no sabe que el entrenamiento acabará en el mejor polvo que le echarán en toda su vida fitness. al fin y al cabo, quemará calorías.
En esta imperdible Inkapillada veremos a Angélica, una dulce pero sensual charapa que nos deleitará la vista con sus ardientes curvas, sus sensuales piernas gruesas y sus lindas tetitas que modelaba sin sujetador mientras paseaba por las calles de Lima.
Esta sexy jovencita de 22 años caminaba por las calles de Barranco tranquilamente y con un semblante levemente triste debido a que aun no había tenido éxito encontrando trabajo en Lima.
Es cuando se le acerca un sujeto persuasivo y con buen desempeño en el convencimiento, el hombre le ofrecerá un trato con un final por demás indecente.
Bajo el engaño de contratarla para trabajar limpiando y ordenando la casa, se llevan a la dulce charapa a un espacio más privado. Ya en casa las insinuaciones subieron de nivel, al punto de proponerle quitarse algunas prendas y de ponerse coqueta a cambio de un buen premio y ¿A quién no le vienen bien algo de ingreso extra?
La atrevida y lanzada charapa termina aceptando y sacando a relucir su lado más candente, coqueteando como una buena putita a la cámara. Terminando en el sexo más delicioso , No te puedes perder esta Inkapillada con la talentosa Angélica.
Tomiko es una joven peruana que, desde los 18 años, ha vivido una vida marcada por su intensa adicción al sexo y su naturaleza sumisa. Desde pequeña, ha buscado hombres poderosos que puedan satisfacer sus deseos más profundos.
Su fetiche más singular es la humillación, disfrutando de momentos extremos donde se siente despojada de su control. En su búsqueda de experiencias intensas, encuentra un moreno que comparte sus mismos gustos y se siente atraído por su necesidad de ser dominada.
Sin embargo, lo que Tomiko no anticipó fue lo extremo que sería su encuentro con este hombre. Él la trata con una brutalidad que despierta en ella un placer inusitado, llevándola a experimentar un nivel de sumisión que jamás había imaginado. Ella se deja llevar por la pasión, disfrutando de la crudeza con la que él la maneja, y su deseo de ser tratada como una perra sucia se ve plenamente satisfecho.
En esos momentos de entrega total, Tomiko siente que sus límites son llevados al extremo, sumergiéndose en un mundo de satisfacción y dolor que la excita profundamente.
A medida que su relación avanza, Tomiko se deja llevar por la dinámica de su sumisión, entregándose a un placer desenfrenado. Le encanta que la muerdan y que la utilicen de maneras que la hacen sentir viva y deseada.
Al final de cada encuentro, su deseo de ser tratada con desprecio culmina en un acto de humillación, donde ella se siente liberada al recibir la última muestra de dominación. En esos instantes, Tomiko se siente completa, sabiendo que ha encontrado al hombre que satisface todos sus fetiches más oscuros.
Anto Luli, una mujer argentina casada, estaba en una situación complicada. Necesitaba efectivo urgente, y aunque le costaba admitirlo, tuvo que pedírselo a Ruso, un peruano que conocía desde hace tiempo.
Él, con una sonrisa ladeada, aceptó prestarle el dinero, pero a cambio le propuso algo inesperado: besos.
Al principio, Anto quedó en shock, pero la presión de la necesidad y la atracción oculta que sentía hacia Ruso la llevaron a aceptar. El primer beso fue suave, casi inocente, pero la chispa entre ellos comenzó a crecer. El contacto de sus labios encendió una tensión que ambos habían reprimido por mucho tiempo.
Con el ambiente cargado de deseo, los dos sabían que no podían detenerse allí. Entre miradas cómplices y susurros entrecortados, decidieron ir más allá.
El segundo paso ya no era solo un acuerdo; era una entrega mutua que superaba cualquier trato inicial, llevando la situación a un nuevo nivel de pasión.
El día de la celebración de la independencia de los Estados Unidos el prestigioso presidente Donald Prum declaró la masiva deportación de los latinoamericanos , además de una posible amenaza de conflicto bélico con otros países.
Con un agrio inicio de fiestas no se esperaban el climax caliente que estaba por avecinarse en América.
Por las calles americanas dos sexys latinas, Madrastra e Hijastra, caminaban modelando sus culos dejando erectos a las personas que las miraban. Ella bien orgullosas de sus países, Venezuela y México, portaban unas camisetas tan ricas que se les marcaban los pezones de esas enormes tetas. De pronto dos militares las arrestaron por no llevar papeles y las llevaron directamente con sus jefes.
Ante ellas estaba el mismísimo Donald Prum que en busca de la paz estaba ofreciendo a esas dos putas latinas de tributo a Elon Mas. Ellas dos procedieron a rebotar sus nalgas en sus vergas para preservar la paz mundial. Succionando con sus bocas toda la leche de América y Spasex. Los Estados Unidos detonaron a Latinoamérica y dejaron sus huecos tan abiertos como para colocar la bandera de América en ellos. Fue una declaración de paz llena de espesa leche.
El técnico de internet llegó puntualmente a la casa de Mariana y Henry para arreglar el Wi-Fi, que llevaba días fallando.
Al abrirle la puerta, Mariana lo recibió con una sonrisa, notando de inmediato lo guapo que era. Mientras Henry, ajeno a la situación, estaba concentrado en sus videojuegos en la habitación, Mariana no podía evitar sentirse atraída por el técnico.
Vestía unos shorts cortos que dejaban al descubierto sus piernas, y con cada paso que daba mientras el técnico trabajaba, sus coqueteos sutiles aumentaban la tensión en el ambiente. Ella pasaba cerca, fingiendo observar el trabajo, pero en realidad buscando llamar su atención.
El técnico se concentraba en la reparación, pero no era inmune a los encantos de Mariana. Cada vez que ella se acercaba, podía sentir la energía entre ellos intensificarse. Sus miradas se cruzaban ocasionalmente, y aunque ambos parecían mantenerse en su papel, la tensión sensual se volvía más evidente con el paso de los minutos.
Henry seguía absorto en su juego, ajeno a la sutil danza que ocurría entre Mariana y el técnico, mientras ella continuaba paseándose por la casa, aumentando el coqueteo sin decir una palabra explícita.
Cuando el técnico terminó el trabajo y estaba a punto de irse, le pidió a Mariana si podía usar el baño antes de marcharse.
Ella, con una sonrisa astuta, vio en esa solicitud una oportunidad. Mientras él estaba en el baño, Mariana lo siguió y, aprovechando el momento de privacidad, lo sorprendió al acercarse rápidamente. Sin decir nada, se inclinó hacia él y lo besó, como si toda la tensión acumulada en el aire durante su visita se hubiera liberado de golpe.
El técnico, sorprendido pero igualmente atraído, correspondió al beso, incluso dándole algo más, la mejor follada de su vida, sabiendo que ese trabajo de reparación había terminado de una manera mucho más inesperada de lo que imaginaba.
Khan es un joven virgen hindú que está dispuesto a hacer lo que sea por perder la virginidad. Después de tantos intentos el decidió caer en las artes místicas, escuchando de una diosa que la podría ayudar con lo que necesita. Así es como conocío la existencia de Yakshini, una diosa Hindú súcubo que complace a jóvenes como él a cambio de algo.
Tras un extenso ritual donde usó parte de su semen para terminarlo, por fin logra invocarla. Aquella diosa era tan bella que su pinga no aguanto más y se paró como la torre más alta del mundo. Ella abrirá su sagrada vagina para que ingrese el pene de aquel hindú a cambio de parte de su leche y energía vital.
Con su pene adentro el joven sintió cómo se elevaba a la divinidad con esos fluidos que bendecía su verga resbalandola hasta dentro del útero de Yakshini. Las tetas y el culo de esa puta entidad rebotaban buscando sacar toda la energia vital de aquel joven Hindú.
En la navidad del 2025, Paty y Kori unas hermosas hermanastras blancas como la nieve del frio invierno, deciden tocarse hasta esperar la llegada de Santa, cuando ambas Petites están en pleno acto, escuchan un ruido fuerte por el jardín, cuando ellas salen a ver que está pasando, se encuentran con dos misteriosos sujetos morenos de enormes vergas que al verlas sola sin sus padrastros entran para penetrarlas muy duro, al comienzo ellas se niegan pero al ver esas enormes vergas gruesas y venosas deciden aceptar y lo disfrutan como sucias adictas al sexo.
Todo mejoró cuando en pleno sexo anal duro contra el árbol de navidad, llega Santa no solo llevando regalos si no también, su enorme verga caliente como el chocolate del polo norte.
Los 2 sujetos misteriosos y Santa dejan su leche tibia en sus dulces y rosadas caritas.
Feliz Navidad 2025! Ho Ho Ho…
Reynell, un joven lleno de curiosidad por el mundo y con una pasión creciente por el idioma ruso, había decidido emprender un nuevo desafío en su vida, aprender ruso y, eventualmente, viajar a Rusia.
Estaba fascinado no solo por la cultura, sino también por las mujeres rusas, cuya belleza y sensualidad lo tenían completamente cautivado. Tras buscar durante semanas, finalmente encontró a una profesora ideal para sus clases privadas: Emily, una rubia de buenos atributos físicos, sensual y coqueta, con años de experiencia enseñando el idioma.
Todo parecía alinearse perfectamente y con determinación, Reynell se inscribió para comenzar sus lecciones. El día que Reynell fue a casa de Emily para su primera clase privada, algo más allá del simple aprendizaje comenzó a desarrollarse.
Mientras repasaban las complejidades de la pronunciación rusa, la atmósfera se volvió densa y cargada de una energía que ninguno de los dos podía ignorar. La cercanía física al revisar las frases, los pequeños roces de manos al pasar las hojas del libro, y las miradas que se prolongaban más de lo necesario crearon una sensación que los envolvía en un espacio más íntimo de lo esperado.
Cuando la clase estaba por terminar, el ambiente ya no podía sostener más esa tensión. Con el pretexto de revisar una frase más de cerca, ambos se acercaron y en un instante, sus labios se encontraron en un beso que parecía inevitable. Lo que había comenzado como una simple lección de ruso se había transformado en carias, besos y el fuerte deseo de ir quitándose la ropa.
Cuando Reynell terminó desnudándose ante la rusa, no dudó en besar entre las piernas de la rubia, aumentando más las ganas que ambos tenían de terminar cogiendo en el sofá.
Nicol llegó una tarde a casa de Lisa, su hermanastra mayor. Con los ojos llenos de lágrimas y el rostro desencajado, se abrazó a ella en cuanto abrió la puerta. Lisa, una mujer mayor de aproximadamente 50 años con un corazón generoso, no dudó en recibirla. Aunque sabía que no había consultado aún con su esposo, su instinto protector la llevó a decirle que podía quedarse todo el tiempo que necesitara. Mientras acariciaba suavemente el cabello de Nicol, le prometió que estaría segura bajo su techo hasta que las heridas emocionales sanaran.
Al día siguiente, el esposo de Lisa regresó del trabajo y, al ver a Nicol, no pudo evitar preguntar por qué estaba en la casa. Lisa, con un tono firme pero amable, le explicó la situación, asegurándole que Nicol se quedaría con ellos por un tiempo. A medida que los días pasaban, el hombre notaba con mayor frecuencia la presencia de Nicol, una joven de 20 años que irradiaba una sensualidad innata. Aunque trataba de mantenerse distante, había algo en sus miradas y en los pequeños gestos de ella que parecía buscar su atención. Las camisas mojadas, las prendas mínimas con las que solía andar por la casa... todo empezaba a generar una tensión creciente que él no sabía cómo manejar.
Una tarde, Lisa tuvo que salir de casa para resolver algunos asuntos, dejando a Nicol y a su esposo solos. La atmósfera era caliente, cargada de esa tensión sexual que había ido acumulándose desde la llegada de la joven. Nicol, aprovechando la ausencia de su hermanastra, se acercó a él con una sonrisa juguetona, como si todo estuviera planeado. Las palabras no fueron necesarias las miradas y los suspiros lo dijeron todo. En un arranque de pasión incontrolable, ambos se acercaron hasta que sus labios se encontraron en un beso ardiente, el cual selló lo inevitable, el sexo más desenfrenado y ardiente de tantos días de tentación y deseo reprimido.
Abby, una atractiva colombiana, se encuentra sola en casa disfrutando de un momento íntimo mientras ve una película de robots. La imagen de las grandes máquinas la lleva a fantasear sobre su anatomía, imaginando cómo serían sus miembros masculinos, lo que intensifica su deseo.
Con cada pensamiento, su excitación aumenta, llevándola a masturbarse más fuerte, entregándose a sus fantasías más atrevidas.
De repente, un ruido fuerte interrumpe su placer y Abby se sobresalta al ver entrar a Bumbol, una figura imponente que viene a buscarla.
Él le explica que tiene una misión especial y necesita saber si tiene la fuerza y el compromiso para ayudarlo. Para demostrar su valía, Bumbol le plantea un reto que involucra una experiencia sexual que pone a prueba su entrega y habilidades.
A medida que la tensión aumenta entre ellos, Abby se siente intrigada por la propuesta de Bumbol. Sin dudarlo, decide aceptar el desafío, sintiendo una mezcla de nervios y excitación.
Lo que comenzó como un momento de soledad se transforma en una aventura inesperada, llevándola a explorar sus límites y deseos más profundos en compañía de alguien que la impulsa a descubrir nuevas experiencias.
Reynell llegó a la casa de su amigo esperando pasar una tarde relajada, como lo hacían a menudo. Tardó unos segundos en notar que no había nadie más que la empleada del hogar.
Jennifer Naranjo, una mujer madura de piel suave y figura curvilínea, lo recibió con una sonrisa amable. Vestía ropa cómoda para limpiar, pero a Reynell no le pasó desapercibida su belleza. "Lo siento, tu amigo no está", le dijo ella con una voz dulce mientras se agachaba para recoger una escoba. Reynell, un hombre atlético y seguro de sí mismo, no pudo evitar admirarla.
Mientras Jennifer limpiaba la sala, la conversación entre ambos fue fluyendo de manera casual, aunque en el aire se percibía algo más que simple cortesía. A medida que hablaban, sus miradas se cruzaban con mayor frecuencia, los silencios se hacían más largos, y la tensión entre ellos era cada vez más palpable.
Jennifer, con su porte seductor pero elegante, parecía perfectamente consciente de la atención de Reynell, quien, sorprendido por la química inesperada, trataba de mantener la compostura, aunque sus ojos delataban otro tipo de interés.
Finalmente, el ambiente cargado de deseo culminó cuando Jennifer, pasando cerca de él mientras limpiaba una mesa, se detuvo y lo miró a los ojos por unos segundos que parecieron eternos. Sin decir palabra, Reynell se acercó lentamente hasta que, en un impulso inevitable, ambos se encontraron en un apasionado beso.
La tensión contenida explotó en ese momento, y el beso fue profundo, intenso, como si hubieran estado esperando ese instante desde que él cruzó la puerta.
Imaginate que después de jugar futbol con tu mejor amigo, llegas a su casa para refrescarte y tomar un poco de limonada helada, para encontrarte con su hermanastra, una colombiana de enorme culo blanco y deliciosas tetas haciendo ejercicios en la sala de su casa, ambos estan calientes, ella por los ejercicios y tú por jugar futbol.
Ella espera que su hermano vaya a traer unos refrescos y se te insinua moviendo su gran culo blanco y provocandote, haciendo sentadillas y estiramientos frente a ti, sabes que está mal desear tanto a la hermanastra de tu mejor amigo.
Pero la tentacion de follarla y hacerla gemir duro diciendo tu nombre te ganan, no aguantas las ganas de ponerla en cuatro. Ella se va a su habitación y la muy calentona se pone a masturbarse solita. Guiado por los sonidos sexuales y esos eróticos gemidos, terminas subiendo hasta aquella habitación, dando gracias que la mujer tenía la puerta entre abierta.
Te cuelas en su habitación interrumpiendo su jornada de masturbación, para comenzar a besarle la concha, cuando empiezan a follar muy duro, entra tu mejor amigo y en vez de enojarse contigo, se une para realizar un delicioso trio que jamás olvidaran, bueno eso reforzará más la amistad.