Gimnasio
Es bien sabido que el yoga es una ancestral práctica que ayuda a disminuir el estrés, la ansiedad y todo malo pensamiento, pero particularmente en estas clases funcionó para elevar el libido de todos los presentes.
Verito Aguas, una sensual mexicana de grandes y bien formadas tetas que resaltan en cualquier prenda que se ponga, además de gozar de un enorme culo de milf y un derrier espectacular, tiene la actitud de toda una putita y como si eso no fuera poco le gusta usar las prendas más ajustadas que encuentre, dando a lucir un perfecto y redondo par de nalgas, listas para ser folladas.
En estas peculiares clases de yoga, la jovencita se encontrará con Brayan, un muy bien dotado personal trainer que la hará llegar hasta el máximo de sus estiramientos, pero también al máximo placer sexual.
Este par de pervertidos no contendrán las ganas de follar y la cercanía de sus cuerpos los llevará a cometer toda clase de fantasías eróticas.
Fiu Fiu es un hombre de la tercera edad cuya relación con su pareja, Gia White, ha perdido la pasión debido a la falta de energía.
Preocupada por mantenerse activa, Gia convence a Fiu Fiu de contratar a Brayan, un joven y atractivo personal trainer, para que la ayude con su rutina de ejercicios. Aunque Fiu Fiu no está del todo conforme, acepta con la esperanza de ver a Gia más feliz.
Desde el primer día, la conexión entre Gia y Brayan es evidente. Las sesiones de entrenamiento se llenan de risas, conversaciones profundas y una química innegable.
Brayan la motiva con atención y cuidado, algo que Gia extrañaba profundamente. Sin darse cuenta, ambos empiezan a disfrutar más de la compañía del otro que del propio ejercicio.
Una tarde, después de una intensa sesión, la tensión acumulada se vuelve imposible de ignorar. Mientras comparten un momento de complicidad y cercanía, sus miradas se cruzan con deseo.
Sin poder evitarlo, se dejan llevar por el deseo y se quitan la ropa por la pasión contenida, teniendo el mejor sexo de sus vidas.
Valentina una sensual venezolana de cuerpo espectacular fue con su novio Henry al gimnasio. Allí conoció a Brayan, un entrenador personal alto, atlético y muy cachondo, quien le ofreció ayuda con los estiramientos, lo que ella aceptó con algo de nervios.
A medida que Brayan guiaba a Valentina, una tensión sexual comenzó a surgir entre ellos, con roces prolongados y tocamientos largos en el culo de la chica. Mientras Henry no estaba del todo concentrado, la conexión entre Valentina y Brayan se hacía cada vez más evidente, aunque ambos intentaban disimular lo mucho que estaban empezando a calentarse.
En un momento en que Henry fue a una esquina, Valentina y Brayan quedaron juntos con mayor libertad de tocarse ahora de forma más atrevida. La linda Valentina terminó besando el hinchado glande de su entrenador mientras su novio veía como se cogían a su putita.
Imaginate que después de jugar futbol con tu mejor amigo, llegas a su casa para refrescarte y tomar un poco de limonada helada, para encontrarte con su hermanastra, una colombiana de enorme culo blanco y deliciosas tetas haciendo ejercicios en la sala de su casa, ambos estan calientes, ella por los ejercicios y tú por jugar futbol.
Ella espera que su hermano vaya a traer unos refrescos y se te insinua moviendo su gran culo blanco y provocandote, haciendo sentadillas y estiramientos frente a ti, sabes que está mal desear tanto a la hermanastra de tu mejor amigo.
Pero la tentacion de follarla y hacerla gemir duro diciendo tu nombre te ganan, no aguantas las ganas de ponerla en cuatro. Ella se va a su habitación y la muy calentona se pone a masturbarse solita. Guiado por los sonidos sexuales y esos eróticos gemidos, terminas subiendo hasta aquella habitación, dando gracias que la mujer tenía la puerta entre abierta.
Te cuelas en su habitación interrumpiendo su jornada de masturbación, para comenzar a besarle la concha, cuando empiezan a follar muy duro, entra tu mejor amigo y en vez de enojarse contigo, se une para realizar un delicioso trio que jamás olvidaran, bueno eso reforzará más la amistad.
Marta y Alejandro llevaban años casados, pero últimamente los celos de él habían creado una distancia difícil de ignorar.
Alejandro solía controlarla de manera evidente, preguntándole a dónde iba y con quién estaba en todo momento. Marta, cansada de las constantes dudas y peleas, decidió concentrarse en algo para sí misma y contrató a un entrenador personal para ponerse en forma.
Alejandro no estaba del todo de acuerdo con la idea, pero no pudo evitarlo cuando el entrenador, Gabriel, empezó a visitarla en casa para las sesiones.
Desde la primera clase, Marta notó la seguridad y cercanía de Gabriel. Era amable, siempre con una sonrisa y palabras de aliento, pero también profesional en su trato.
Sin embargo, a medida que las sesiones avanzaban, la tensión entre ellos se volvía más evidente. El contacto físico, aunque justificado por los ejercicios, parecía durar un poco más de lo necesario. Mientras Alejandro estaba en la sala, las sesiones con Gabriel se convertían en el único momento en que Marta sentía una conexión distinta, que iba más allá del entrenamiento.
Un día, después de una sesión particularmente intensa, Marta se encontró respirando agitada, pero no solo por el ejercicio. Gabriel la ayudó a estirarse, y cuando sus manos se posaron en su cintura baja no pudieron evitar sentir un enorme deseo, sin preguntar demasiado, Gabriel la despojó de los apretados leggins y se dispuso a besarla en su ya mojada intimidad, la tensión que habían estado acumulando se hizo innegable.
Ahora ella se encontraba recibiendo las firmes embestidas del miembro de Gabriel, algo que Marta nunca imaginó estar enfrentando.